‘La Chilindrina’ es más popular que Thalía y Salma Hayek

abril 12, 2010

El personaje del programa ‘El Chavo del 8′, fue votada como la mexicana favorita de los argentinos en una encuesta en la que superó a las cantantes Thalía y Paulina Rubio, así como a las actrices Salma Hayek y Verónica Castro.

La niña traviesa y malcriada, pero simpática, que fue interpretada por la actriz María Antonieta de las Nieves, se quedó con el 24.4 por ciento de los votos emitidos por los lectores en un sondeo realizado en la página electrónica del diario Clarín.

“A fuerza de que la lata (el programa grabado) de ‘El Chavo’ debe ser la rueda de auxilio más exitosa de la televisión hispanohablante, la niñita alegre que hace de hija de ‘Don Ramón’ es la mexicana preferida”, publicó el diario al informar los resultados.

En segundo lugar, con 23.4 por ciento de los votos de las 796 personas que participaron, quedó Thalía, una cantante que, aseguró, “saltó a la fama por un hit y por una discusión sobre cuántas costillas tuvo que sacarse para lograr esa cinturita de avispa”.

El 17.1 por ciento de las preferencias fue para Salma Hayek, de quien se recordó que “su cara fue el estandarte de Avon; antes fue la cara de Revlon y la consideraron una de las actrices mejor vestidas de Hollywood”.

Más atrás, con 9.5 por ciento, quedó Paulina Rubio, y al analizar la encuesta, los organizadores se preguntaron si “podemos contar que en la web se abrieron soberanos debates sobre sus piernas o sobre esos huesos largos que le sostienen el cuerpo”.

Pegadita a “La Chica Dorada” se ubicó la legendaria cantante Chavela Vargas, con 9.4 por ciento, seguida de otra vecina de “El Chavo”, ya que ‘Doña Florinda’ (papel interpretado por Florinda Meza) alcanzó 4.0 por ciento.

Una de las mayores sorpresas fue Verónica Castro, quien es una de las personalidades más reconocidas en Argentina, pero sólo logró 3.9 por ciento de los votos, mientras que la cantante Lila Downs mostró su ascenso en el gusto del público con 3.5 por ciento.

En los últimos lugares, con 2.5 y 2.3 por ciento, respectivamente, se ubicaron Gloria Trevi y Paquita la del Barrio, aunque sobre esta última, el diario recomendó “escuchar a la súper estrella de la ranchera feminista: diversión garantizada”.

Terra/Agencias

Exigen ‘liberación inmediata’ de Álvarez Paz

abril 5, 2010

Human Rights Foundation adivirtió que la detención del ex gobernador de Zulia, a quien consideran un “preso de conciencia”, y la medida tomada contra el presidente de Globovisión, Guillermo Zuloaga, atentan contra “lo que queda de libertad de expresión en Venezuela”. En una carta, el director legal de la organización dijo que los venezolanos “sí pueden opinar, pero más les vale no ofender al Presidente, porque van presos”.

La Fundación de Derechos Humanos (HRF, por sus siglas en inglés) le solicitó al presidente de la República, Hugo Chávez, que ordene inmediatamente la liberación del ex gobernador del Zulia, Oswaldo Álvarez Paz, a quien la organización calificó como ‘un prisionero de conciencia’.

La semana pasada, el expresidente de República Checa, Václav Havel, y actual dirigente del Consejo Internacional de la organización, había pedido la inmediata liberación de Álvarez Paz.

La HRF también publicó este lunes un informe legal sobre el caso del ex gobernador, y advirtió que tanto su encarcelamiento como la detención temporal a la que fue sometido el presidente de Globovisión, Guillermo Zuloaga, tendrían un efecto devastador sobre “lo que queda de libertad de expresión en ese país”.

“Los venezolanos sí pueden opinar, pero más les vale que su opinión no ofenda al Presidente, porque de lo contrario van presos”, dijo Javier El-Hage, director legal de HRF.

“El efecto silenciador sobre el debate público y cualquier tipo de crítica que las detenciones de Álvarez Paz y Zuloaga pueden tener en Venezuela, es comparable únicamente al producido por la represión generalizada propia de los regímenes totalitarios”, afirmó El-Hage.

El informe legal de HRF concluyó que las acciones a cargo de los distintos órganos del Estado venezolano que hicieron posible la acusación, detención y prisión preventiva de Oswaldo Álvarez Paz, violaron el estándar internacional de protección de la libertad de expresión, establecido por el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ratificada por Venezuela en 1977.

“Si el gobierno venezolano puede enviar a la cárcel a un ex candidato presidencial y al presidente de la única cadena televisiva independiente del país, por considerar que sus opiniones “ofendieron” al Presidente, entonces ¿qué opciones le quedan al estudiante universitario que quiere protestar, o al periodista independiente que quiere emprender una investigación crítica?,” preguntó El-Hage.

Al parecer, respondió, las opciones que les quedan a los venezolanos son la cárcel, el exilio, o el silencio.

El Nacional

Septiembre en el horizonte

febrero 21, 2010

Basta con asomarse al Gobierno para captar la dinámica de segregación que promueve este proceso

Al referirse a las elecciones de 1998, Alberto Müller Rojas, jefe de campaña de Hugo Chávez, realizó hace años este drástico balance: “La campaña se ganó relativamente fácil. Se ganó más por la gran cantidad de errores políticos que cometieron sus adversarios que por la calidad de nuestra campaña electoral”.

Doce años después, de pronto, en la esquina de este miércoles, me pregunto si esa frase podría este año volver a tener sentido.

Obviamente, han pasado muchas cosas durante todo este tiempo. Entre otras, hemos visto cómo un gobierno traiciona la voluntad de cambio de la mayoría del país, secuestra el Estado y las instituciones, e inventa una “revolución” para constituirse en una nueva élite dominante que aspira a controlar de manera absoluta la sociedad. No estamos, además, ante una agenda oculta.

Todo este proyecto no sólo se publicó sino que tiene vocación de rating. Estamos ante un modelo autoritario que hace lo imposible por gozar de alta popularidad.

Para lograr este objetivo, una de las tareas iniciales del Gobierno fue bombardear y liquidar el sentido de alternancia en el país. Lentamente han impuesto una noción de tiempo diferente. Es, incluso, un proyecto retórico distinto. El país habla otro idioma, un idioma que tiene cada vez menos vocabulario civil, que ha desechado el diccionario de las variables democráticas.

El discurso heroico y militar, donde gotean persistentemente palabras como “revolución” o “comandante”, no hace sino crear otra idea del tiempo y de poder: el “no volverán” es fundamentalmente un “no nos iremos”. No son un gobierno.

Son una nueva clase social. El bolivarianismo, más que una ideología, es sobre todo un estatus, un privilegio.

Vaclav Havel, al referirse a este tipo de proyectos, ha hablado de las sociedades postotalitarias. Una de sus características, según señala el ex presidente checo, reside en las dificultades que construye el poder para ejercer cualquier tipo de disidencia. No se trata ya de la represión descarnada, de la violencia directa del Estado sobre los ciudadanos, sino un tipo de sometimiento más elaborado, igual de violento y brutal, pero menos evidente, adornado de legalidad, legitimado por mecanismos y procedimientos más sutiles, por una constante producción simbólica que terminan, incluso, siendo todavía más eficaces que la fuerza física.

Basta con asomarse al Gobierno para captar la dinámica de segregación que promueve este supuesto proceso revolucionario. La paranoia que vive y distribuye el poder con respecto a su propio entorno es una muestra perfecta del metabolismo que se expande por todos lados. Cualquiera puede ser excomulgado el próximo segundo. Cualquier puede quedarse sin trabajo, sin documentos, sin Estado, sin libertad de acción, sin palabras… Cualquiera es un pretraidor, un delincuente en potencia. Incluso los más devotos, en un instante pueden perder la gracia divina. La habilidad y la perversión del Gobierno bolivariano reside justo ahí: en no ser lo que es. En transformar la represión y la censura en un orden natural, en una serena normalidad.

A esto, por supuesto, hay que sumarle también las miserias de cierta élite que dirige o que aspirar dirigir la disidencia que existe en el país.

Sobran los ejemplos. Uno de ellos: lo ocurrido recientemente con Globovisión. Más allá de las declaraciones de los supuestos protagonistas del conflicto, lo verdaderamente importante es lo que no se ve, lo que no puede probarse. La mano invisible del Gobierno es tan salvaje como la mano invisible del mercado. En todo, termina habiendo entonces demasiados cómplices. Y las verdaderas víctimas siempre son las mismas: los usuarios, los trabajadores, el periodismo que necesita sobrevivir a un país que ha convertido la política en un género televisivo.

No es fácil ser de oposición.

No es fácil asumirse como parte de una disidencia en pugna con un poder que descaradamente te descalifica, te amenaza, te excluye. Pero tampoco es fácil reconocerse como alguien de oposición si no existe una dirigencia capaz de superar sus pequeños intereses, capaz de representar la diversidad y de asumir el desafío de reinventarse.

No es fácil pero, a pesar de todo esto, quienes no aceptamos el proyecto del poder y rechazamos a un Gobierno que pretende eternizarse, seguimos siendo, por lo menos, casi la mitad del país.

Seguimos siendo muchos, demasiados.

“Las elecciones se ganan más por omisión de la oposición que por acción del chavismo. De eso estoy convencido”, dijo Müller Rojas. Doce años después, y con septiembre en el horizonte, ¿volverá a perseguirnos esa frase?

abarrera60@gmail.com

España otorga Premio de la Música

febrero 2, 2010

El compositor, productor, intérprete y arreglista Juan Carlos Calderón (Santander, 1938) es el Premio de Honor de la XIV Edición de los Premios de la Música, un galardón que la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música de España le entregará el próximo 4 de marzo.

La Junta Directiva de la Academia ha decidido, por unanimidad, conceder su distinción a Calderón, entre otros méritos, por haber compuesto una de las 50 canciones más importantes de la historia de Eurovisión (“Eres tú”), se ha codeado en festivales de jazz con Duke Ellington o Count Basie, ha sido arreglista de “Mediterráneo”, o ha producido los mejores discos de Luis Miguel.

“Una de las glorias vivas de la escena musical” española, señala la Academia en su comunicado, reveló desde niño “extraordinarias dotes musicales” y siendo “poco más que un ‘pipiolo’ formó su propio trío de jazz”.

A principios de los 60 se instaló en Madrid, donde prosiguió y finalizó su formación como pianista clásico para orientarse hacia el jazz, recordó Efe.

A esa época pertenecen el álbum “Juan Carlos Calderón presenta a Juan Carlos Calderón”, ganador de un premio ondas en 1968, y “Bloque 6″, reeditado en 1996 por el sello Blue Note y acreedor del prestigioso premio The Finest in Jazz since 1939.

Eran los tiempos del Whisky Jazz Club de Madrid, de las jam sessions con Pedro Iturralde o Vlady Bass, y de sus giras Jazz-Tet de Madrid.

A la par que desarrollaba una frenética actividad como compositor e intérprete de jazz, Juan Carlos Calderón comenzó su carrera como productor, arreglista y director musical.

En 1968, además de trabajar en los arreglos del “La, la, la” de Eurovisión, se dedica al primer disco de Luis Eduardo Aute y crea piezas como “Rosas en el mar”.

De su labor como arreglista y director musical en “Mediterráneo”, el compositor ha recordado en alguna ocasión que la canción “La mujer que yo quiero” no la tenía hecha y que la terminó poco antes de que saliera su avión: “fue terrible, como un parto”.

Ya en la década de los 80, consagrado como productor y compositor, y después de firmar el álbum propio “Soleá”, Calderón se va a América y fija su residencia en Los Ángeles.

Allí colaboró con el trompetista Herb Alpert en grabaciones que alcanzaron gran popularidad en Estados Unidos, como “Fandango” o “Ruta 101″.

No ha sido menor su éxito en México y el resto de Latinoamérica, donde ha trabajado para artistas como Ricky Martin, Chavela Vargas y, muy especialmente, Luis Miguel.

Sigue trabajando y apostando por nuevos artistas, como La Posta o Elsa Ríos, y ha registrado con El Consorcio, la reencarnación de Mocedades, el álbum que supone una vuelta a las raíces del grupo, “Querido Juan”, en homenaje a él.

El Universal

A propósito del Muro de Berlín

noviembre 12, 2009

No debemos permitir se construya un muro entre Venezuela y Colombia
julio_cesar_pinedaEsta semana ha sido de celebración por la caída del Muro de Berlín hace veinte años. En esa oportunidad todos fuimos alemanes cuando se reafirmó la fe en la democracia y la condena al totalitarismo socialista de la Unión Soviética y sus satélites. El 9 de noviembre de 1989 los alemanes se reencontraban después de treinta años de división, imponiendo los logros de la libertad y el desarrollo de la República Federal Alemana frente al militarismo del socialismo real de la República Democrática Alemana, simple apéndice de Moscú en esa época de la bipolaridad. Con el muro cayeron los regímenes comunistas de Europa Central y Oriental y se inició la desintegración de la Unión Soviética. Gran importancia tuvo en esta historia la lucha previa de los polacos que desde 1968 con protestas y revueltas habían desafiado al régimen comunista, a comienzos de los años ochenta adquirió un poder enorme el Movimiento Obrero Católico del Sindicato Solidaridad, posteriormente fue la revolución de terciopelo de Vaclav Havel en Checoslovaquia, el dramático fin del comunismo en Rumania con la puesta en escena televisada del juicio sumario y la ejecución de Nicolae Ceaucescu.

De signo contrario pero en la misma dirección iban a influir determinantemente Mijail Gorbachov con su “Perestroika” y su “Glasnot” y el Cardenal polaco y Papa Karol Wojtyla con su lema (no tengáis miedo). El sueño socialista se había desvanecido muchos años atrás en todo el mundo y solo subsistía por los sistemas policiales militares en cada una de las llamadas repúblicas democráticas. Los pueblos sometidos al comunismo demostraron la inviabilidad económica de ese socialismo y la rebeldía frente a las dictaduras.

Hoy Alemania es el modelo para destruir otros muros reales y virtuales que existen, como el levantado por el gobierno marroquí para aislar al pueblo zahrawi, el de Israel frente a los territorios ocupados de Palestina, el de Estados Unidos separando a México y a la migración latinoamericana, el de Corea entre Pyongyang y Seúl.

Extraordinario que en el momento en que se recuerdan los 20 años de la reunificación alemana y de la división de Europa, estemos presenciando el cambio cualitativo de la integración europea ahora con la aprobación del Tratado de Lisboa, que es una especie de Constitución para toda Europa donde entre otras reformas incluye la elección de un presidente para los 500 millones de ciudadanos y de un ministro de Relaciones Exteriores. En 1989, la Unión Europea contaba con 12 Estados, hoy son 27 de los cuales 8 estaban bajo el yugo comunista. La Europa de hoy, al no tener la amenaza de la Unión Soviética se ha hecho más independiente de Estados Unidos y se ha convertido en uno de los centros de la multipolaridad del siglo XXI donde combina la búsqueda de la justicia con el imperativo de la libertad. Gracias a la televisión vimos la gran fiesta en Berlín en este XX aniversario de la caída del muro, allí en pleno Berlín cerca del puente Bornholmer, la canciller Ángela Merkel recordó cómo siendo una joven militante en Berlín Oriental, participó en la gran marcha hacia la libertad; junto a ella vimos a Mijail Gorbachov y al ex presidente polaco Lech Walesa, también se encontraban Hillary Clinton, Sarkozy y muchos importantes líderes mundiales incluyendo al presidente ruso Dimitri Medvedev, quien intervino para pedir renunciar a todas las barreras en el planeta.

El arte mundial estuvo presente en la voz del tenor Plácido Domingo con la interpretación de la marcha “Berliner Luft” del compositor Paúl Lincke. El fin del comunismo con la caída del muro recuerda la rebelión de Hungría de 1956, la Primavera de Praga de 1968 y la contestación del sector sindical y la iglesia Católica en Polonia. La no intervención de Gorbachov permitió las reformas en la URSS, Polonia, Hungría y Checoslovaquia con la paulatina eliminación del partido único y la pluralidad democrática, pero también el fenómeno se extendió a las repúblicas bálticas y a la declaración de independencia de Azerbaidján y Uzbekistán. En agosto de 1981, en Moscú, fracasado el golpe de Estado de los ortodoxos, el Partido Comunista fue disuelto y prohibido. Para los venezolanos es triste que en momentos en que la comunidad mundial celebra el fin de una etapa de confrontación y el inicio de la cooperación entre los Estados y los pueblos, en nuestro país el jefe de Estado que debiera ser ejemplo de moderación, de negociación y de diálogo, llame a una guerra absurda y antihistórica con Colombia. Colombia y Venezuela son firmantes de la Carta de la ONU y de la OEA, allí se ratifica el criterio de la obligatoria solución pacífica de las controversias nacionales e internacionales. No debemos permitir se construya un muro entre Venezuela y Colombia y menos muros de odio y de confrontación entre los venezolanos.

jcpineda01@gmail.com

Ex presidente Havel pide a Perú que conceda asilo a Nixon Moreno

octubre 3, 2009

havel_checo(EFE)- El literato y ex presidente de la República Checa Vaclav Havel ha solicitado por carta al Gobierno de Perú que conceda asilo político al activista estudiantil venezolano Nixon Moreno.

Dicha carta fue entregada al embajador peruano en Praga, Alberto Salas Barahona, informaron hoy a Efe fuentes próximas a Havel, un antiguo disidente al régimen comunista checoslovaco.

Moreno se encuentra a la espera del estatuto de refugiado que tramita desde hace días el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) con las autoridades de Lima.

El Gobierno venezolano afirma que Moreno es un “delincuente involucrado en muy serios delitos”, entre ellos “intento de violación” e “intento de homicidio”.

Havel pide al presidente peruano, Alan García, “que considere otorgarle el refugio oficial y la protección que implica dicha figura, como un gesto de humanidad y solidaridad”.

“Podemos dar testimonio de que se trata de un hombre de sólidos principios democráticos y ante todo un verdadero amante de la justicia”, indica el dramaturgo en la misiva.

También han suscrito esta petición el ex ministro de Exteriores eslovaco Eduard Kukan, el ex primer ministro búlgaro Philip Dimitrov, el ex ministro de Interior checo Jan Ruml y el líder de la oposición bielorrusa, Aleksander Milinkevych.

Tras referirse a “la tradición de asilo que ha caracterizado a su país a lo largo de la historia”, los firmantes aluden a los “gestos de solidaridad que ha tenido Perú con personas que sufren persecución política en Venezuela”.

Moreno, añade, “debió escapar del país ya que el Gobierno de Venezuela incumplió las leyes nacionales y los convenios internacionales sobre el asilo al no conceder el salvoconducto necesario para que pudiera acogerse al asilo” otorgado por la Santa Sede en agosto.

La abogada de Moreno, Tamara Suju, visitó Praga en marzo pasado y se reunió con el ministro checo para Minorías y Derechos Humanos, Michal Kocab, y con Jarmila Povysilova, responsable de la agenda para Latinoamérica en la cancillería de la República Checa.

Union Radio

Cómo salvar al mundo

septiembre 27, 2009

Es imposible expresar cualquier diferencia sin cometer un pecado. Para la cultura oficial, ser de oposición es una mancha

alberto_barrera_thumbHay un equis que piensa que la única solución del país es clínica. Después de un tiempo, ya se ha resignado. Cree que una enfermedad puede llegar antes que el imperio. Confía más en la próstata de Chávez que en la oposición.

La idea de que la oposición es frágil, débil y errática, casi es un lugar común. Esta certeza social, por llamarla de algún modo, funciona gracias a una sistemática estrategia del poder en contra de cualquier expresión divergente, pero también gracias a las propias acciones del algunos sectores de la dirigencia que adversa al Gobierno. Vista desde estos dos lados, una gran tragedia venezolana tal vez resida en que cada vez más gente está descontenta o en contra del Gobierno, pero cada vez menos gente quiere ser considerada de oposición. Sobre esta paradoja, quizás, también ahora respira el país.

El primer problema se encuentra justamente en el término. Desde sus inicios, el Gobierno satanizó de manera virulenta la palabra oposición.

Aunque parezca curioso, repitieron el esquema que los partidos tradicionales de la cuarta república le aplicaron durante años a la izquierda radical. Los acusaron de minoritarios, de violentos, de subversivos, de desestabilizadores… Busque usted un solo adversario del proyecto bolivariano que sea medianamente respetado por el Gobierno. No lo encontrará. No existe. Todos han sido arropados de inmediato por la primera censura: aquella que sentencia que si eres distinto puedes perder tu trabajo, tus beneficios sociales, tu seguridad, incluso tu libertad. Sobre ese miedo pretende fundarse el socialismo del siglo XXI.

Una cita: “El poder emplea el concepto de oposición para definir la más grave acusación que se pueda pensar: es sinónimo de la palabra enemigo; acusar a alguien de oposición es como decir que proyecta derribar al gobierno y acabar con el socialismo (estando naturalmente a sueldo de los imperialistas)”. Aunque podrían ser suyas, las comillas no le pertenecen a Ismael García.

Estas frases las escribió Vaclav Havel, aludiendo a los tiempos de control y dominio del imperialismo soviético sobre Checoslovaquia. Con las distancias del caso, así también actúa nuestro gobierno. Como una secta religiosa que acusa, fustiga y acorrala a los impíos, a quienes se atreven a tener otros dioses, a no reverenciar devotamente el altar de Hugo Chávez. De esta manera, es imposible expresar cualquier diferencia sin cometer un pecado. Para la cultura oficial, ser de oposición es una mancha moral, una vergüenza. Arrepiéntete antes de que sea demasiado tarde.

Pero, del otro lado, la dirigencia de algunos sectores que políticamente adversan el proyecto chavista, parece empeñada en demostrar que el gobierno tiene razón, que la alternativa al chavismo sólo representa el caos. Resulta sorprendente observar cómo, aun desde la debilidad, se persiste en las peleas intestinas, en las rencillas por diminutas rendijas de poder, en las divisiones. En eso, ellos también se parecen a la izquierda radical de los años de la cuarta república. El espectáculo de Un Nuevo Tiempo y Leopoldo López, las batallas internas en Copei, las maniobras personales, los pactos incomprensibles, los silencios inexplicables…A veces, da la sensación de que el único espacio donde esa dirigencia parece estar unida es en la pantalla de Globovisión ¿Acaso sólo ahí la unidad puede tener rating? Del otro lado, también, proliferan grupos dedicados a trabajar sobre el diseño del futuro. También puede resultar asombroso el festival de Think Tank que andan trabajando en la “Venezuela post Chávez”. No desdeño la importancia de una labor como ésa, tan sólo denoto su destiempo, la facilidad con que se da por sentada la tarea más difícil: hacer política hoy, construir un proyecto y un poder alternativo en las circunstancias más difíciles.

Pretenden dirigir la resistencia a control remoto, desde el porvenir. Pero la historia ocurre ahora. Y en ese ahora, la experiencia ciudadana parece estar, cada vez más, a la intemperie.

Por supuesto que no es fácil ser oposición. Menos, frente a un poder que no tiene escrúpulos, que se piensa desde la eternidad, que produce y distribuye sin ningún pudor su propio sistema de exclusión. No es fácil asumirse como parte de un grupo al que el Presidente sólo conjuga con el verbo “pulverizar”. Por eso, Julio César Rivas está en Yare. Ahí lo tiene el culillo oficial. Preso.

Su delito es tener 22 años de edad y protestar. Mientras, Chávez está en Nueva York, pregonando la democracia verdadera, hablando de la paz, de la libertad, de la urgente necesidad de salvar al mundo.

abarrera60@gmail.com

La ficción jurídica

julio 29, 2009

Cuando entiendan qué es lo que se pretende, todo el país será Curiepe
antonio_covamaduro_thumb_2Tan reconocidamente incompetente luce la actual Asamblea Nacional, que hasta su propio jefe quiere arrebatarles la simulación a la que parecen dedicarse. Exige otra ley habilitante, para hacer él lo que cree que sus focas no logran hacerle en el tiempo que él cree se necesita. Y ellas, sumisas y obedientes como siempre, se lo concederán. Después de todo, gozar del sueldo y los beneficios que con ese cargo van aparejados, sin tener que realizar la labor para la que fueron elegidos, es un privilegio imperdible.

Un solo hombre, pues, a quien nadie eligió como Supremo Legislador, se arrogará la tarea de cambiarle la vida a los venezolanos. Lo insólito es que parece creer que se saldrá con la suya, y que esas leyes -sus leyes- serán el marco dentro del que se desarrollará la vida entera de los venezolanos. ¿Será eso factible? Examinemos esa posibilidad haciendo acopio de la mayor atención.

Las leyes fueron creadas por los hombres. No vinieron con su cordón umbilical. Por eso mismo son cambiantes; pero más importante aún, requieren, en su arduo proceso de elaboración, de la participación de todos aquellos cuyas vidas regirá. Nada que no se amolde a las vidas verdaderas, a las que los grupos humanos viven día a día, tiene chance alguno de ir más allá de una mera ficción.

Para que las leyes sean tales, la gente tiene que brindarles anuencia y sólo si ella les acompaña, esas leyes tienen vigencia. Desde los mismos inicios de la humanidad, los seres humanos comprendieron la importancia de la existencia de un conjunto de leyes y normas para garantizar la convivencia humana. Tanto lo hicieron que muy rápido captaron la necesidad de que el conjunto normativo se blindase contra desafíos perniciosos y desobediencia masiva. Nada mejor para lograr ese propósito que verlas como “voluntad de los dioses”. Para los hebreos, incluso, Moisés no hizo otra cosa que transmitirles la voluntad de Dios, que eso y no otra cosa es la Ley mosaica.

En la medida en que las sociedades fueron creciendo, se fueron diversificando y aumentando de volumen, se tornó perentorio el garantizar que mucha gente se sintiese regida por las mismas leyes. El problema se concentró, entonces, en cómo elaborarlas y a quiénes tocaría realizar esa labor.

En las poleis griegas, su tamaño posibilitó un sueño: que todos los ciudadanos participaran en su elaboración, (la “democracia participativa”). A medida que aumentasen el volumen y densidad se haría inexorable lo que Durkheim llamó la “división del trabajo social”, donde el participacionismo radical devendría imposible. Se iniciaba así la edad de oro de la llamada democracia representativa.

Los ciudadanos elegirían, por un tiempo determinado, a un grupo de entre sus paisanos, a quienes encargarían las leyes. Y en esa labor, sólo a los ciudadanos electores responderían; y estos se reservarían el mayor de todos los poderes: brindar su aprobación expresa, no simplemente presumida. Y una vez que esa aprobación fuese otorgada, toda desobediencia se tornaría ilegal, y como también lo vio Durkheim, la sociedad la percibiría como una agresión.

Todo eso se está violando con estas pretensiones del autócrata. Pero lo que más violado resulta es el criterio; o si ustedes prefieren, el sentido común. Si los habitantes de la Norteamérica de 1776, al grito de: “ningún impuesto que no haya sido decidido por nuestros representantes”, (“no taxation without representation”), resistieron al poder monárquico inglés y terminaron creando Estados Unidos, ¿puede alguien en su sano juicio creer que por una habilitación concedida por una minoría espuria, la gente aceptará que le quiten lo suyo?

¿Aceptarán que le acallen sus voces, le tapen sus oídos y le venden sus ojos? ¿Se tragarán que le enseñen que lo negro es blanco y lo blanco negro, y cuantas mentiras el conocimiento actual hace ya rato arrinconó, aunque lo disfracen de “Curriculum bolivariano”? Creer que es posible es creer en la ficción jurídica.

Ninguna ley logrará eso, y mucho menos una hecha a sus espaldas y contra sus intereses, porque ello atenta contra su ser humanos. Por eso, en cuanto lo vean, y entiendan de qué se tra- ta y qué es lo que se pretende, todo el país será Curiepe.

Y ya allí no habrá ficción, sino pura -y dura- realidad, porque, o la ley la creamos todos o la desobedecemos todos. Nadie se tragará lo intragable ni confundirá vida con muerte. Ya lo dijo Vaclav Havel, “algo que va contra la vida, colapsará, tarde o temprano, colapsará”. ¿Quieren probarlo?

antave38@yahoo.com

¿Quién le teme a Vargas Llosa?

mayo 24, 2009

tulio_hernandez_thumb1La histeria iracunda que ha suscitado dentro del proyecto chavista la inminente visita a Venezuela del escritor Mario Vargas Llosa es la evidencia mayor del terror que genera el pensamiento y la creación libres en las filas del autoritarismo.

Es patético. Una cúpula cívico-militar que cuenta con 100.000 rifles kalashnikov puestos a sus órdenes; con cientos de agentes cubanos del G-2 siempre atentos a cuanta cosa hacemos quienes disentimos de Yo, el supremo; con tres o cuatro grupos parapoliciales dispuestos a golpear a quien no piense como ellos; y con buena parte de las policías del país bajo su mando, entra en pánico porque un escritor liberal viene a Venezuela.

Las periodistas rojas, con gestos preocupantes, los ojos dislocados por la ira y un rictus de amargura en los labios, gritan desenfrenadas, zapateando frente a las cámaras de la televisión oficial como los niños malcriados: “¡Qué no lo dejen entrar!, ¡qué no lo dejen entrar!”. El PSUV, le demanda al Presidente: “¡Qué no le sellen el pasaporte! ¡Qué no le sellen el pasaporte!”. Y no ha faltado algún retórico de pasillo que, inspirado en don Cipriano, ha dicho: “Señor Presidente, no permita que el perverso holle con su pezuña fétida el sagrado suelo de la patria”.

Si no supiéramos lo que hay detrás ­toneladas y toneladas de intolerancia­ podríamos decir que es hasta gracioso. De improviso, un hombre por el que cualquier país civilizado y democrático haría el mayor esfuerzo por contar con su presencia; el autor de algunas de las más grandes obras de la literatura escrita en nuestra lengua; el mismo a quien no por casualidad le fue encomendada por la Real Academia Española de la Lengua la escritura del ensayo introductorio a la edición celebratoria del cuarto centenario de Don Quijote de la Mancha; al que a finales del año pasado le fue conferido un doctorado honoris causa por la Universidad Simón Bolívar de Caracas; y que en 1967 fue ganador de la primera edición del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, es convertido hoy en el objeto de una persecución que apunta a prohibirle la entrada a nuestro país basados en lo que las brigadas rojas consideran un grave crimen: pensar diferente y, además, hacerlo público.

Es una gran ironía. El proyecto chavista que, a falta de pensadores nacionales de peso que legitimen su modelo neoautoritario, ha importado sistemáticamente analistas extranjeros para que elaboren y prediquen in situ el marco teórico que los locales han sido incapaces de hacer, se irrita, en cambio, cada vez que un extranjero, teóricamente con los mismos derechos que los invitados por ellos, viene a Venezuela y disiente abiertamente de Hugo Chávez y su gobierno.

Hace pocos meses atrás le prohibieron oficialmente la entrada a Vaclav Havel y Lech Walesa, invitados a un evento en la UCV. Humillaron y ofendieron en el aeropuerto, como para que no venga más, al sociólogo chileno-alemán Fernando Mires, permanente fustigador de los abusos antidemocráticos del régimen. Expulsaron por la fuerza, luego de un allanamiento policial al hotel donde se hospedaba, a José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch, para impedirle que presentara un informe en el que, como es de esperar, Venezuela quedaba muy mal parada en el tema de respeto a los derechos humanos. Y ahora, me imagino que como adelanto de lo que será una política oficial para el futuro, pretenden prohibirle la entrada a Mario Vargas Llosa y un grupo de intelectuales que vienen a un seminario de celebración de los 35 años de Cedice, una organización empresarial dedicada al estudio y la divulgación de los derechos económicos.

Así es Venezuela en estos tiempos. Una nación en la que a sátrapas genocidas como Robert Mugabe, el presidente de Zimbabue, se le rinden honores, mientras que a un gran escritor latinoamericano se le trata como a un delincuente; es decir, como en una democracia decente tratarían a Mugabe. Luego se irritan cuando la prensa internacional les califica de jefes de una dictadura bananera. De nuevo cuño, es verdad. Neodictadura con legitimidad electoral. Pero bananera.

Tulio Hernández
hernandezmontenegro@cantv.net

Denuncia violación del derecho a la vida en Venezuela

mayo 20, 2009

d10leopoldo09_optEl ex alcalde de Chacao Leopoldo López participó hoy en el Foro de la Libertad celebrado en la ciudad de Oslo, Noruega. López, quien fue inhabilitado ilegal e inconstitucionalmente junto a 300 venezolanos a finales de 2008, fue invitado al evento junto al ex Presidente de la Republica Checa y Premio Nóbel de la Paz, Vaclav Havel, el reconocido académico y también Premio Nóbel de la Paz Elie Wiesel y otros activistas y defensores de Derechos Humanos de todo el mundo.

López expuso la actual situación de la democracia en Venezuela y las “reiteradas violaciones a los derechos políticos”,  presentando los casos del Alcalde Manuel Rosales y Nixon Moreno, como ejemplos del deterioro del sistema democrático.

Asimismo, recorrió el tema de los presos políticos, recordando las alarmas internacionales que han activado los casos de los Comisarios Vivas, Forero y Simonovis, al igual que el uso de las inhabilitaciones políticas como instrumento silenciador de la disidencia venezolana.

López dedicó la mayor parte de su ponencia a mostrar la “gravísima situación” de la violencia en todo el país y la impunidad que acompaña a estas cifras de homicidio, las más altas del continente americano. De esta forma, recordó que en los últimos 10 años se han cometido más de 100.000 asesinatos en Venezuela y que el 93% de estos no han visto justicia.

“Solamente en el año 2007, más de 13.000 familias venezolanas perdieron a alguien de forma violenta, 13.000 familias que aún no reciben respuesta ni justicia en sus casos”, aseguró López.

El Foro de Oslo honra a las personas que arriesgan sus vidas para defender la democracia y la libertad en sus países y está protagonizado por los testimonios de figuras emblemáticas de la lucha por la libertad, en gobiernos que no respetan los Derechos Humanos. En el evento destacó la ponencia de Václav Havel quien, como Presidente de la República Checa, fue el primer líder democrático de la era post soviética.

También participó en la conferencia, Armando Valladares, quien estuvo preso y fue torturado en una cárcel Cubana durante 22 años, por disentir al régimen de Fidel Castro. Valladares fue liberado en 1982 y al emigrar a los estados Unidos fue designado Embajador en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Nuevas tiranías

abril 19, 2009

tulio_hernandez_thumb1Las tiranías del siglo XXI ­me refiero a gobiernos como los de Fujimori, Ahmadinejad, Lukashenko, Putin o Hugo Chávez­ colocan a los factores democráticos ante el enigma de cómo enfrentar con éxito a un tipo de regímenes que no terminan de actuar con la severidad asesina de las dictaduras militares del XX pero tampoco con el respeto por los derechos y las libertades propias de los sistemas democráticos.

Son híbridos difíciles. Como los partidos políticos no han sido prohibidos y no hay toques de queda, asesinatos y torturas en masas, no es necesario optar ­todavía­ por la organización y la lucha clandestina. Pero, como no hay reglas de juego claras, y la institucionalidad y las libertades personales igual están amenazadas, tampoco se puede actuar con la tranquilidad y transparencia con la que se hace política en las democracias “normales”.

Las tiranías del siglo XXI, y Venezuela es un modelo, a pesar de su legitimidad de origen electoral, violan sistemáticamente y sin pudor alguno las constituciones, utilizan el sistema de justicia como aparato de persecución ideológica, ofician descomunales abusos de poder, instauran sistemas de apartheid laboral, desconocen la autonomía de poderes, cercenan el periodismo libre, criminalizan la disidencia, rinden culto a la personalidad de un hombre y, a la manera del nazismo, recurren a violentas bandas de civiles armadas como instrumento de intimidación.

En un contexto como ese no se puede hacer oposición con la “inocencia” con la que se hace por ejemplo en Chile, Brasil, Uruguay o como se hacía en Venezuela antes del arribo de Hugo Chávez. Sería como jugar póker honestamente con alguien que pone en la mesa un mazo de cartas marcadas.

La oposición hay que hacerla, es lo que creo no hemos entendido bien, ineludiblemente de manera tan novedosa como la tiranía. Se requiere por tanto de un gran esfuerzo de imaginación política, sacrificio, preparación anímica y, sobre todo, dotarnos de la serenidad y humildad ­pero también la la fortaleza­ para no caer en las tentaciones de la violencia, de una parte, y del miedo, de la otra, que el gobierno y sus aparatos propagandísticos, judiciales, policiales y parapoliciales, tratan de sembrar.

Si a la gente de tu bando la van encarcelando poco a poco mientras a los oficialistas se les perdona toda canallada, incluyendo el asesinato del opositor; si a los gobiernos locales de oposición legítimamente electos se les sabotea desde el gobierno central; si la Asamblea Nacional por órdenes del tirano aprueba leyes fraudulentas para recuperar el gobierno en los espacios donde han sido derrotados; si el Estado petrolero atiborrado de petrodólares desata una guerra contra toda forma de economía privada; obviamente no se puede hacer política democrática “normal”.

Por eso el reto del presente es jugar con ambas manos, encontrar nuevas tácticas para defendernos, sin caer en la desesperación y la violencia, que es el pretexto que el gobierno necesita para decretar el sueño mayor de Hugo Chávez: un estado de excepción.

No es fácil. Pero tampoco es imposible encontrar un nuevo camino que no consista sólo en colocar la otra mejilla ni seguir esperando, sin actuar, como rumian algunos por “el día que haya un nuevo levantamiento militar”. Hay fuentes de inspiración. La desobediencia civil según Gandhi o Luther King.

La persistencia en el camino electoral con nuevas reglas de juego a la manera de Mandela. Los movimientos de masas conducidos por Havel y Walesa. O los levantamientos populares que pusieron fin a los gobiernos de Bucaram, Collor de Mello o el propio Fujimori sin disparar un solo tiro.

Cada vez son más grandes las cucharadas del amargo jarabe de autoritarismo que el chavismo nos hace tragar. ¿Dejaremos pasivamente que nos atraganten la botella completa hasta que no seamos otra cosa que guiñapos? ¿O tendremos el talento para impedirlo a tiempo? Nuevas tiranías, nuevas resistencias.

hernandezmontenegro@cantv.net

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